Els convidats

por carles66

Buena manera de comenzar el año es comentar esta novela de Emili Teixidor, Els convidats (Los invitados), Columna, febrero de 2010. A menudo se plantean problemas cuando se trata de buscar argumentos que aportar para defender que un texto es una buena novela o no, al margen del hecho de que te haya gustado más o menos. Como dijo el poeta, “sobre gustos no hay disputas”, pero sí creo interesante que como lectores podamos reflexionar, también, sobre la calidad del texto. A propósito de Els convidats me gustaría iniciar una serie de aportaciones al respecto que, espero, se irán ampliando en nuevas entradas. Vamos a ello.
Un elemento que a mí me ha servido siempre es el de captar esa sensación que le queda al lector al pasar la última página. Con los ojos semicerrados, en escasos segundos, todas las impresiones que te ha generado la lectura de ese texto pasan por tu cabeza en frenéticas secuencias. Después, puede percibir (aunque luego no puedas explicarla) cuál es tu real y sincera opinión sobre el texto. En ese sentido, desconfío de las novelas que “insisten” en destacar el argumento, como si ya se estuviera pensando en la película, vamos (y no tengo nada en contra de ello, que conste). Prefiero siempre aquellas novelas que te dejan la impresión de haberte ofrecido un estado de ánimo, que han imprimido en tu alma un sello personal que es difícil concretar en algo pero que es imposible de obviar. Esto ocurre en la novela de Teixidor. Es probable que, dentro de un tiempo, olvide la mayor parte de las anécdotas del argumento o los nombres de los personajes, pero seguro que tendré presente la angustia de una época, la posguerra española, con sus tragedias y miserias, sus alegrías y esperanzas. Esto es lo que consigue el autor, comunicarnos una época, su manera de pensar y de vivir, a través de una historia que te conmueve y atrapa. Sin duda esto es literatura. Transcribo y traduzco un pasaje para ilustrar lo que digo:

“-Venga quien venga, daremos una fiesta de la que se hablará durante años.
Volvió el rostro hacia donde se sentaba su hija mayor, Cinta, y alargó la mano como si quisiera acariciarla, pero la chica agachó un poco más la cabeza y cerró los ojos, y la mano se quedó colgada en mitad de mesa.”

Se trata del principio de la novela, apenas sabemos nada de los protagonistas de la historia y de lo que les va a pasar, pero esta imagen de una chica joven, sometida a la voluntad de un padre que la casa con quien él ha elegido, en un mundo donde las mujeres no opinaban y vivían según el capricho de los hombres, te transporta a ese momento de la historia y te impresiona los sentidos. Els convidats es una buena novela, por esto y por otras muchas cosas. Sin embargo, y como siempre, lo mejor es que la lean y opinen ustedes mismos. Así que… ¡feliz lectura!

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