Els rossinyols insomnes

por carles66

Tal como comento en la anterior entrada, ésta es la primera consecuencia (habrá más) de la velada posterior a la presentación del libro de Jacint Sala. Tuve la suerte, entre otras, de conocer a la poeta Pilar Cabot. Hoy he leído su libro “Els rossinyols insomnes” (Los ruiseñores insomnes) y puedo decir que ha sido un descubrimiento maravilloso. No sé si la poesía es el espejo del alma, pero desde luego, leyendo los versos de Pilar Cabot, uno no podrá sustraerse ya de la imagen de una mujer menuda, con permanente sonrisa en sus labios y que destila bondad y sensibilidad por los cuatro costados. También es así su poesía. Y eso que en alguno de los poemas que componen el libro el tema no es fácil (valga como ejemplo el que traduzco al final, a propósito de la muerte de su marido). El contacto con la naturaleza, la observación de un sencillo instante que despierta una reflexión (la poesía japonesa del haikú está presente en más de una ocasión)… el lector encontrará en este libro (publicado por Pagés en 2008) unos cuantos motivos para la emoción y el agradecimiento.

Tomándose un atajo
justo a mediodía llegaba la muerte.
Entre el deseo y la impotencia
yo esperaba que se perdiese por el camino
pero tú y ella estabais ya conchabados.

Ella te tomó. Dulce y exquisita
te tomó mientras dormías, quizá mientras soñabas.
No pude hacer nada, sólo miraros
y admirarme de tanta placidez.
No sé (¿quién lo sabe?), no sé si notaste
que yo te besaba los pies… Ah, los encontré
cálidos como dos pájaros, tu que los tenías
siempre tan fríos y te ponías peúcos
-como un niño- a la hora de dormir…
Nos acompañamos durante un buen rato
antes que entrase el personal de turno
“a sacar al muerto y limpiar la habitación”.

Fuera, en la calle, alguien me cogió del brazo
y dijo no sé qué del sol que hacía.

Os dejo con Pilar y otra de las hermosas sorpresas de aquella noche, Montse Pratdesaba, “Big Mama”, una cantante extraordinaria.

Anuncios