Tot el soroll del món, de Vicenç Llorca

por carles66

Llorca, excelente poeta, se estrena como novelista con este texto (“Todo el ruido del mundo”), publicado por Columna en marzo de 2011. Una de las cosas que más le agradezco a la novela, y son bastantes, es su optimismo, la esperanza en el ser humano que desbordan sus páginas. Y no es un optimismo ingenuo, fruto de una visión superficial de nuestro mundo, ni mucho menos. La novela sabe encarnarse en los “ruidos” del mundo, no huye de sus miserias ni esconde sus problemas. Sin embargo, la confianza en que hombres y mujeres podemos sacar lo mejor de nosotros mismos, que en la oscuridad de muchas vidas puede aparecer la luz si permanecemos atentos, con el espíritu alerta, otorga al texto la categoría de auténtico aviso para navegantes, un faro para iluminar caminos.
El amor, la palabra, la amistad, la solidaridad, son tantos los elementos que aparecen en “Tot el soroll del món” para ayudarnos que, como se dice en más de una ocasión en la novela, encuentras en la literatura esa puerta de salvación que nos es a veces tan ncesaria. Nuestro tiempo pide textos como éste, precisamente porque en las dificultades necesitamos oír y leer que no todo está perdido si se tiene ilusión por luchar, fe un uno mismo y en los demás. Frente al materialismo y al economicismo que parece dictar nuestras vidas como si fuéramos marionetas, como si no existiera nada más, Llorca nos recuerda que sí hay algo más, que el dictado de cada ser no está escrito del todo, que podemos participar de su escritura. El silencio reparador frente al ruido, la luz frente a la oscuridad, la calma frente al huracán, el amor y la amistad frente a la soledad de una isla en que se convierten muchas vidas… Estas son, a mi modo de ver, algunas de las claves de la novela que, espero, puedan disfrutar y compartir muchos lectores. ¡Que así sea!

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