Quevedo

por carles66

Quevedo

Image via Wikipedia

Con los alumnos de bachillerato estamos leyendo a Quevedo. De esta manera, me gusta pensar, seguimos manteniéndolo como un clásico de nuestra literatura, no porque lo digan los manuales, sino porque, he aquí la gracia, lo leemos. Al llegar al famoso soneto sobre un hombre “a una nariz pegado” no he podido evitar pensar en el bueno de Emiliano Valdeolivas, un juglar de nuestros días que nos ayuda a mantener viva la llama de la literatura. Hemos escuchado su versión del poema y nos ha gustado. Aquí lo dejo para regocijo de todos, como a él le gusta decir ¡un lujazo!

Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Erase el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito.

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