João de Melo en la revista Capicua

por carles66

La asociación cultural “Catalunya presenta” edita una magnífica revista, Capicua, que ha llegado ya al tercer número. Se trata de una edición especial sobre la literatura hecha en las islas. En ella, dos son los invitados de honor: Maria-Antònia Oliver (de las Baleares) y João de Melo, de la isla portuguesa de São Miguel. Precisamente este autor nos regala un emocionante artículo sobre Barcelona que quisiera hoy compartir. Transcribo sólo una parte con la esperanza de que los interesados accedan a la revista entera, que no tiene desperdicio (la revista se edita en catalán y portugués, así que traduzco al castellano:

“”Si paseo al atardecer cerca del mar, por el puerto, a lo largo del cuerpo salado, grande y cóncavo del Mediterráneo catalán, vislumbro en seguida la figura de Don Quijote de la Mancha que llega cogido de la mano de Miguel de Cervantes, para conocer el mar, en uno de los capítulos más poéticos que aún hoy se pueden leer sobre una ciudad tan literaria como ésta. Y cuando bajo o subo por las Ramblas, viendo millones de pájaros de todos los colores en las jaulas, floristas con manos dulces y ojos pálidos, músicos y artistas de calle haciendo sus números, es por dentro de otros libros que viajo: por ejemplo, por una página de La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza; o por otra de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón (donde Barcelona asume la poética misteriosa de la vida que hay en los libros). Me muevo por las Últimas tardes con Teresa y los Rabos de lagartija, dos libros de Juan Marsé; y por las páginas de una novela sencilla que habla de todo y que se llama Nada, de Carmen Laforet. También me muevo en uno de los magistrales Doce cuentos peregrinos, de Gabriel García Márquez, dedicado a Barcelona, cuya geografía suburbana me anuncia el viento y los caminos del gran encantamiento, así como la música de sus palabras. Pero existen páginas inolvidables en los libros llenos de bares y terrazas de Terenci Moix, Enrique Vila-Matas, Manuel Vázquez Montalbán, Rosa Regàs y Pedro Zarraluki. Pero, cuando deambulo sin rumbo por las calles de Barcelona, sin rumbo por las voces, por los olores, por el peso riguroso de las cosas a flor de mis cinco sentidos, es aquí, profundamente, totalmente, al ciento por ciento, que me siento a bordo de un libro único: La plaça del Diamant, de Mercè Rodoreda. La escritora por antonomasia de Barcelona. Rodoreda es para Cataluña como Flannery O’Connor para América y Virgina Woolf para el Reino Unido. Quiero decir: el universo entero de cualquier literatura. Benditas sean, por tanto, las personas felices que leen y que viven en Barcelona, la ciudad de los sueños y de las palabras, ciudad de la vida que inspira la memoria poética de la literatura, y que ahora también la inspira y la explica.”

Ahí queda eso. Gracias João de Melo y amigos/amigas de Capicua.

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