Pájaro sin vuelo, de Luis Mateo Díez

por carles66

La novela nos permite conocer a Ismael Cieza, uno de esos personajes que acompañarán al lector, muy probablemente, durante mucho tiempo. Son muchas las novelas actuales que colocan en el papel de protagonista a estos seres marginales, mitad perdedores mitad supervivientes de un mundo que les es hostil y al que ellos tratan de comprender sin demasiado éxito. Quizá sea esta doble condición, la de héroe pero también la de víctima la que nos los hace tan próximos, tan cercanos que nos llegamos a identificar con ellos a pesar de las vicisitudes concretas que nos separan.
Personajes que, según mi modesta opinión, se mueven en tres ámbitos vitales distintos: 1) El de la vida que les arrastra en su monótona cadencia, en la rutina de unos trabajos anodinos y de unas relaciones humanas exentas de pasión, de alegría, de ilusiones. La comodidad de no tener que plantearse nada porque ya todo está planteado, el andar por andar, vivir por vivir, ser, simplemente, y esperar que todo acabe. 2) La aparición de lo imprevisto, la sorpresa que rompe el universo de las cosas conocidas y que les empuja a situaciones en las que no saben cómo actuar porque, precisamente, nadie les ha dejado leer el guion previo. Es aquí donde, casi sin querer, pueden convertirse en héroes si aprender a capear el temporal o transformarse en víctimas de no hacerlo. 3) Tal como indicamos, éste sería el ámbito de la tragedia. El mundo que cae más bajo todavía cuando creíamos haber tocado fondo. Que el destino no está tan escrito como parecía se nos muestra en toda su crueldad y nos pone ante la fragilidad de nuestras propias existencias, tan expuestas, tan indefensas.
Ismael, ya lo descubrirá el lector, pasa por los tres estadios, envueltos en una prosa densa, en ocasiones cercana a la poesía, que obliga a volver la vista sobre lo leído para captar toda su esencia, toda su belleza. Y sin dejar el humor, que aparece también como pequeño bálsamo entre tanto desencanto. Extraordinaria escritura esta de Luis Mateo Díez que nos deparará varias sorpresas y un final abierto en el que el personaje protagonista parece pedirnos que vayamos con él de la mano para acompañarle en el último tramo de esta camino azoroso (y al mismo tiempo maravilloso) al que llamamos vivir. ¡Feliz lectura!

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