La sala de profesores, de Markus Orths

por carles66

¡Qué difícil comentar este libro! Difícil porque es muy complicado, por no decir imposible, sustraerse al hecho de que uno es del ramo y, a pesar de la caricatura que nos presenta el autor alemán, no puede dejar de comparar las vicisitudes del pobre Martin Kranich con las suyas propias. Reconozco que me lo me ha pasado muy bien leyéndolo y lo recomiendo también a personas que no sean profesores, ¡faltaría más!
Pero vamos a decir algunas cosas que creo son interesantes de la novela. Una de ellas es el hecho de que en la historia no aparezcan alumnos. En una novela sobre la escuela, parecería lógico que estos seres siempre sorprendentes tuvieran su protagonismo. Sin embargo, Orths prescinde de ellos y eso permite al lector entrar en una de las dimensiones que me parecen más fascinantes de nuestro oficio: la dualidad casi bipolar entre autoridad y sumisión. En efecto, el profesor, autoridad “absoluta” en su clase, acostumbrado a hacer lo que él ha preparado, se encuentra que, al salir, no es nada más que una marioneta al servicio de disposiciones, reglas, directores, etc., que no entiende, que no tienen ninguna lógica, pero que uno debe acatar si pretende mantener el puesto de trabajo. La referencia a Kafka es inevitable, no sólo por lo absurdo de la situación sino porque, y aquí viene otro aspecto a comentar, ni siquiera cuando se da un golpe en la mesa para gritar !basta ya! y todo cambia, el sistema vuelve a poner las cosas en su sitio. De esta manera, la sinrazón se impone por agotamiento, por imposibilidad de que el sentido común coja las riendas de la situación.
Como en toda buena novela que pretende arrancarnos una sonrisa, la reflexión no está ausente en sus páginas y son de agradecer estos momentos para que la “anécdota” no acabe llevándose todo el protagonismo. Valga como botón de muestra el siguiente fragmento:
“Uno se hundía, musitó Pascal, de repente en medio del silencio, la persona, el ser humano, la existencia, el individuo, era engullido, devorado, parcheado, sellado a base de lucha y competencia, lo humano, eso que convertía al ser humano en ser humano  ante todo, su corazón, la percepción del corazón, todo eso no figuraba en ningún plan de estudios, todo eso, lo verdadero, lo importante, lo esencial, nos era arrancado de lo más íntimo de nuestro ser.”
Como ven, literatura nada insustancial. ¡Feliz lectura!

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