Sang presa, de Vinyet Panyella

por carles66

El nuevo poemario de Vinyet Panyella, Sang presa (sangre tomada), obtuvo el premio Miquel de Palol de poesía el año pasado y lo publica Columna. Como la poesía premite casi tantas lecturas como lectores tenga, me permito compartir la mía que, hay que decirlo ya de entrada, no ha decepcionado mis expectativas.  He leído los poemas de este libro como si entre todos constituyesen una alegoría del quehacer poético en nuestros días. Días en los que el poeta puede encontrarse como una “sombra”, solo, “devastado”… ante una sociedad que no escucha, que no quiere escuchar. Sin emabrgo, la poesía, lejos de convertirse en un refugio para iluminados, insisite una y otra vez en tratar de encontrar la mano amiga, el rostro de alguien que se siente representado en los versos que lee. La poesia de Panyella, llena de sensibilidad y lirismo, nos habla de esta lucha por no caer en el olvido, es un grito de esperanza y un aviso para navegantes. Necesitamos de la poesía y de los poetas para no hundirnos más en el lodo de la vida gris y monótona que, a veces, quieren presentarnos como la única posible. Vinyet Panyella representa, en este sentido, la imagen ideal de lo que tiene que ser un auténtico intelectual, comprometido tanto con su trayectoria personal como por la consecución del bien común. Bienvenidos sean, pues, estos versos.

Que no se entristezca tu canto.
Por mucho que se hunda en el agua encharcada
de la tierra y del llanto
y bordee el terreno abonado por el olvido,
la oscuridad fragua tornasoles.
Que no se entristezca tu canto.
Conjurados los temores
se alza la voz que murmura
todos los senderos del deseo,
la palabra calmada por el verso,
el canto y el tornavoz,
sangre que ilumina la larga travesía del cuerpo
y el triunfo, al fin, del poema.

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