El prisionero del cielo, de Carlos Ruiz Zafón

por carles66

Cuando uno abre la primera página del libro y se encuentra ante el escaparate de “Sempere e Hijos”, sabe de antemano que tiene la partida perdida (o ganada, según se mire). Desde “La sombra del viento”, el témenos particular de Ruiz Zafón nos tiene el alma robada y es imposible sustraerse a su hechizo. Si, además, en esta la tercera entrega (nos queda otra para seguir soñando), el extraordinario personaje de Fermin Romero de Torres se nos aparece con un protagonismo destacado, dejándonos conocer algo más de una vida llena de sombras pero que ha sabido encontrar sus luces para ser feliz, la dicha del lector no puede ser más completa.
Quizá sea esta una de las principales virtudes del libro: su invitación a disfrutar de la lectura. Con toda seguridad, muchas personas que no son lectores habituales recorrerán sus páginas y sabrán entender en qué consiste la magia de la literatura. Si que es verdad que uno a veces encuentra algo excesiva una cierta recreación en aspectos sórdidos y humillantes de un pasado todavía demasiado reciente, que la difícil mezcla entre realidad y fantasía puede despistar en ocasiones, pero el balance final es altamente positivo. El cementerio de los libros olvidados es un espacio más de Barcelona del que sus habitantes nos sentimos orgullosos. Incluso en la librería Cervantes lo han recreado para disfrute de sus clientes. Sólo nos resta agradecer a Ruiz Zafón su talento y esperar que, por muchas páginas más, contribuya a esta noble labor de ganar lectores para la causa. ¡Que así sea!

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