El temblor del héroe, de Álvaro Pombo

por carles66

La novela de Pombo, reciente ganadora del Premio Nadal de Novela, aparece publicada en Destino, en febrero de este año. Da para una tesis doctoral el ir siguiendo, en la novela contemporánea, cómo se ha ido configurando la idea moderna de héroe en nuestra sociedad actual. Sobre todo si lo comparamos con el héroe clásico y sus epopeyas. Una de las características que podemos observar, curiosamente, es su debilidad. En ello encuentro un paralelismo con Ulises y su regreso a Ítaca. No es el personaje triunfador, invencible, todopoderoso que cabría imaginar, si no alguien normal y corriente, al que las circunstancias y las personas que lo rodean confieren una dimensión especial que él mismo está lejos de querer o poder asumir. Así lo vemos en el protagonista de la novela de Pombo, Román, un intelectual que es vencido por el influjo del mal sin poder remediarlo. Frente a Bernardo, una especie de Mefistófeles moderno, seductor y en patines, Román sucumbe hasta perder el aura de ser especial y dominador de la situación que tenía en su cargo de profesor universitario frente a sus alumnos. Quizá sea ésta una de las lecciones que podemos sacar de la novela. En nuestros días hay poco espacio para los héroes y mucho para los supervivientes, para los que luchan hasta el límite de sus fuerzas para encontrar una razón para vivir. El caso de Héctor (y no jugaremos con las referencias clásicas del nombre) es revelador. Su muerte es también una entrega, un abandono cuando ya no se puede más, cuando se ha intentado todo y en todo se ha fracasado. Frente al escudo de las palabras, de la vida en teoría, “El temblor del héroe” nos muestra la realidad de los hechos, de la vida real. No es casual que la filosofía esté tan presente en la novela. Quizá sea esta disciplina la que nos puede ayudar a entender esta separación tan trágica a veces entre lo que pensamos y lo que hacemos, entre quiénes pensamos que somos y quién dicen nuestros actos que realmente somos. Otro aspecto que valdría la pena analizar (pero que no haré por falta de espacio y facultades) es el de la capacidad de seducción que ejerce el héroe sobre los demás. Una seducción intelectual y física que atrapa en una especie de tela de araña de la que es imposible escapar. ¿Qué tienen los Ulises y los Román para que, con casi su sola presencia, los demás mortales quedemos subyugados por su influjo, enamorados sin remedio, dispuestos a seguirlos hasta la perdición si es necesario? Respuesta esta que merecería alguna entrada, sin duda ninguna y que en posteriores ocasiones, gracias a lecturas que uno ha ido pudiendo hacer al respecto, miraremos de afrontar.
Escrita con una cierta incontinencia verbal que a veces me ha dificultado su lectura, es innegable que nos encontramos ante otra de esas obras en la que se descubre cómo la literatura puede hacernos disfrutar, tanto a los que la escriben como a los afortunados que la leemos. Muchas otras cosas se podrían decir aquí de “El temblor del héroe”, pero valga lo poco que se ha escrito para recomendar su lectura.
¡Feliz lectura!

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