Poética, de Avelino Hernández

por carles66

Siguiendo con la serie de poetas “silenciosos”, llega al turno de comentar el último libro de Avelino Hernández publicado, magníficamente como siempre, por la editorial Casabierta Editorial, afincada en Mallorca y auténtica ONG cultural a la que se le debe homenaje y agradecimiento. La edición, en realidad, consta de dos libros: Las bolsas de la basura (epigramas) y El septiembre de nuestros jardines. La poesía de A. Hernández te llega directa, sin artificios, combinando metros y formas sin atender a cánones establecidos para mayor disfrute de la palabra y de la inteligencia. Sus versos, sin embargo, no son fáciles. No lo son porque toca temas de una sensibilidad nada cómoda: la soledad, el amor sin reservas, la enfermedad, la muerte… Y no lo son tampoco porque están llenos de referencias a la literatura clásica de siempre: los clásicos griegos y latinos pero también Garcilaso, Quevedo, Góngora… que el lector de poesía sabrá reconocer y respetar. Un libro para disfrutarlo y para recordar la poesía de un Poeta con mayúsculas que permanecerá siempre en el recuerdo de los que, a trancas y barrancas, buscamos en los versos el bálsamo que cure todas las heridas. Les dejo con un poema dedicado a todos los justamente indignados:

Fecundas hijas de Mnemmósine,
compañeras del fulgente Apolo,
que, supliendo las carencias de mi estro,
me habéis dado cantar con cálamo piadoso
a quienes son estrellas rutilantes en este amado tiempo nuestro.

Ferviente os ruego que lo que mis insuficiencias
esta vez me han impedido,
quiera Apolo mañana donármelo con éxito:
cantar a los más grandes, a los magníficos, a los amos verdaderos,
discretos pese a todo, circunspectos siempre, sobrios se dice, de
apariencia austeros, avizores, sigilosos, lábiles, arteros, dañinos de
verdad, garrapatas perennes, sanguijuelas sin fueros…

No sigas: son los banqueros.

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