¿Se ha muerto Emili Teixidor?

por carles66

De entrada, disculpen la pregunta, cuya respuesta obvia no necesita más aclaraciones. Y no las necesita, sobre todo, para las personas que convivieron con el gran escritor de Roda de Ter: sus amigos, familiares, personas que compartieron sus alegrías y penas, sus angustias y esperanzas. El vacío que habrá dejado, seguro, no podrá ya ser reemplazado. Para estas personas ayer no se murió un escritor, se murió una persona a la que querían, para ellos mi más sentido pésame. La pregunta me la formulo a mí mismo, que no le conocí (aunque una vez vino a la escuela donde trabajo para deleitarnos con su sabiduría e intercambiamos unas palabras). En verdad, ¿se nos mueren los grandes escritores? Para tener a Emili Teixidor conmigo me basta con alargar la mano para coger del estante alguno de sus libros, allí estarán cuando los necesite, podré seguir conversando con ellos, aprendiendo y disfrutando como siempre. Su voz seguirá resonando en mi interior como la primera vez que leí una de sus novelas, como aquella ocasión en que me firmó un ejemplar de Sic trànsit Glòria Swanson. Emili Teixidor, pues, sigue vivo de alguna manera. La literatura,  esa forma de inmortalidad que alcanza sólo a unos pocos, nos permite soñar con la presencia constante de quienes han hecho por la Humanidad mucho más de lo que han recibido de ella. Si acaso, un sentimiento de puro egoismo me asaltó cuando recibí la noticia: ¿cuántas obras se han quedado ya sin escribir, cuánta belleza se habrá marchitado antes de nacer? Quién sabe…
Hoy, qué duda cabe, el mundo está más huérfano, más necesitado de consuelo. Sin embargo, los libros que escribió Teixidor nos permitirán seguir creyendo que, en algún lugar, su sonrisa franca de hombre bueno contemplará con orgullo cómo generaciones y generaciones de niños, jóvenes y adultos continuarán sintiéndole tan cerca como antes, confiando en sus palabras, animándose a leer porque sabrán que eso les hace mejores, más felices, más humanos. Gracias, mestre, por todo lo que nos has dado, descansa en paz, sigue difrutando de la lectura y, sobre todo, nunca abandones nuestras bibliotecas para que tu muerte, si es posible, no resulte tan abrumadora. Amén.

1933-2012

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