Stoner, de John Williams

por carles66

Acabo de pasar la última página de esta excepcional novela. Todavía estoy, pues, algo conmocionado con el relato de las últimas horas del profesor William Stoner, su agonía, sus últimos recuerdos… No puedo dejar de pensar en algo que él mismo se pregunta en su lecho de muerte: Su vida, ¿ha sido un fracaso? Quizá sea esta una de las cuestiones que más me he planteado mientras leía la vida del profesor de la Universidad de Missouri. En cierta parte, es indudable que encontró un camino de felicidad cuando sintió el amor por los libros (qué imagen tan maravillosa cuando leemos al final de la novela: “leía poco, aunque la presencia de sus libros le reconfortaba”). Su generosa entrega y dedicación como profesor resultan para Stoner un bálsamo en el que ampararse cuando todo a su alrededor parece desmoronarse: su matrimonio, la relación con su hija, la amistad, su enfrentamiento con Lomax…). Sólo su relación con Katherine le resulta otro oasis en mitad del desierto, pero renuncia a él para no romper con una vida que estaba ya demasiado hecha, que se aguantaba con una monotonía aceptada por inevitable que le permitía no tener que cuestionarse las cosas continuamente. Vocación, renuncia, pasión, compromiso… son ejes que vertebran nuestras vidas y que nos obligan a tomar decisiones. Aprender a encontrar la felicidad entre renuncias y logros quizá sea nuestra principal asignatura vital. William Stoner luchó por ello y esa es la mejor recompensa, la luz que percibe en sus últimos momentos… La literatura no necesita nada más para llegar al lector: ni acción trepidante ni grandes escenarios, sólo la verdad de unas vidas que, por ser tan auténticas, merece la pena que sean contadas.

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