Contes del Bé i del Mal, de Jordi Cussà

por carles66

Jordi Cussà, publicó esta colección de relatos en L’Albí el pasado mes de abril. En esta ocasión, el excelente escritor de Berga agrupa una serie de narraciones entorno a la fiesta de La Patum, que, cumpliendo distintas funciones, se convierte en la auténtica protagonista de todo el libro. Los personajes que tejen las distintas tramas de la obra muestran las principales cuestiones que forman parte de la existencia humana: en el lado del “Bien” encontramos la amistad, el amor, un sentido del “carpe diem” que exalta en muchas ocasiones el gusto por vivir la vida al máximo; en el lado del “Mal” el lector observará personajes movidos por la codicia, el odio, el engaño, la mentira… Lo interesante de esta dualidad es que no se ve reflejada desde un punto de vista moralista, el escritor no quiere juzgar sino exponer aquello que es consustancial al género humano y que, en definitiva, nos permite ir avanzando entre errores y aciertos.
La otra cuestión que me interesa resaltar del libro es, precisamente, la que tiene que ver con la fiesta berguedana por excelencia. La Patum. De entrada, hay que destacar la valentía del escritor por abordar unos relatos como estos (él mismo lo insinúa a través de uno de sus personajes, Guillem, una especie de alter ego del autor). La Patum es una de esas fiestas “sagradas” de la no puedes decir nada que no levante polémica y suspicacias entre sus defensores “oficiales”. Ante este reto, Cussà podía haber optado por el localismo, es decir, dirigir sus historias “sólo” para los habitantes de Berga y comarca, o bien, por dejar la fiesta como un mero escenario, un telón de fondo, que sirviera únicamente como elemento de enlace entre las diferentes historias. El acierto de Jordi Cussà, a mi modesto entender, es que consigue las dos cosas con un acierto sobresaliente. El conocedor de la fiesta, el patumaire de pro, disfrutará con las múltiples referencias que a la Patum se hacen en todo el libro y comentará con los conocidos tal o cual anécdota. Pero también el desconocedor de esta tradición, el lector que nunca haya ido a Berga coincidiendo con el Corpus, disfrutará leyendo literatura de alto voltaje, que llega aunque nada sepa de la fiesta (aunque seguro que le despertará el interés por conocerla). Una lectura, pues, recomendable y que merece el reconocimiento que, a veces, la literatura que no se hace en la capital, no alcanza en su justa medida.

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