Una forma de resistencia, de Luis García Montero

por carles66

La historia personal de cada uno de nosotros, muy probablemente, está llena de maravillosos momentos inolvidables que no recordará nadie. Nuestra felicidad, la de verdad, la auténtica, se forma de pequeñas anécdotas que sólo nos importan a nosotros y a nuestros seres queridos: una cena que se alarga hasta que no se puede más, una sonrisa que vale más que mil palabras, una mano tendida… Ninguno de estos gestos merecerá una página en la Historia y, sin embargo, renunciar a ellos representaría perder la más importante de nuestras batallas: ser nosotros mismos. También los objetos cotidianos, esos que hemos hecho nuestros y que nos ayudan a reconocer el pedazo de existencia que podemos considerar de nuestra exclusiva propiedad: un libro, un cuaderno de apuntes escolares, una vieja fotografía… Pequeños asideros de esperanza a los que nos agarramos para no andar a tientas y perdidos. De todo esto, precisamente, habla el libro del escritor granadino Luis García Montero (Alfaguara, 2012). Cada entrada del libro, como un poema, resulta un inventario de sensibilidad, un agradecido reconocimiento por la ayuda inestimable que nuestro alrededor, el de cada día, nos proporciona en esta vida de vanas ilusiones y “murmullos de cóctel”. El lector encontrará, pues, un mapa en el que orientarse para oír aquello que merece la pena ser escuchado, ver aquello que hay que observar, tocar lo que nos hace sentir vivos y oler los aromas de nuestra realidad más cercana, la única, no nos engañemos, que vale la pena celebrar. ¡Feliz lectura!

Anuncios