Balla, balla, balla de Haruki Murakami

por carles66

harukiUna de las sensaciones que la lectura de un buen libro puede aportarnos es, sin duda, la de una cierta desazón, producida en muchas ocasiones porque el autor/a del libro nos ha puesto, a través de una historia, de unos personajes, de unos ambientes, ante algo que se escapa de nuestra absoluta comprensión pero que, sin embargo, nos habla de lo que somos y de los que nos preocupa. En los libros de Haruki Murakami uno percibe esa sensación, y la agradece. En Balla, balla, balla (Baila, baila, baila, Empúries, sept. 2012), el lector entra en universo donde la razón, la lógica, sólo pueden explicar parte de lo que pasa. Pienso que es una metáfora extraordinaria de nuestro mundo actual, mucho más el japonés que el de aquí, en el que el hombre vive convencido de ser un auténtico “technicitate homo” (valga la expresión), capaz de comprenderlo todo, de alcanzarlo todo con un solo botón de alguno de sus artilugios de última generación. Cuando parece estar todo controlado, cuando nuestras vidas parecen la repetición exacta de un día tras otro, cuando nos parece saber qué va a ser de nosotros, uno sube a un ascensor y entra en un piso totalmente oscuro, donde una tenue luz revela dónde está el hombre carnero. Entonces se desencadena aquello no previsto, la magia de descubrir en lo que nos rodea unas “conexiones” que nunca hubiéramos imaginado pudieran existir y nuestra percepción de quiénes somos y el mundo que habitamos cambia por completo. Sólo enfrentándonos a nuestras debilidades alcanzaremos la manera de progresar, sólo si nos sabemos limitados, incapaces de comprenderlo too, nuestras vidas recuperarán la autenticidad que tanto anhelamos. Murakami nos propone entrar en un universo donde eso es posible, ¿quién puede negarse? ¡Feliz lectura!

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