Canción errónea, de Antonio Gamoneda

por carles66

gamonedaQue mejor día que hoy, día internacional de la poesía, para comentar este libro de Gamoneda, publicado por Tusquets en 2012. La poesía, como la música, es generosa en su manera de acercarse al lector/espectador. Nos permite, en este sentido, ser nosotros mismos, encararnos con nuestra propia sensibilidad para tratar de encontrar la belleza, la magia, que el artista nos propone. Algunas veces he comentado que nada más lejos de la experiencia lectora que preguntarse el fatídico “¿qué significa?”, como si el poema nos planteara una adivinanza cuya respuesta, única, tenemos que descubrir. El lector tiene que esforzarse por encontrar su propio sentido. De esta manera, si un poema es bueno, será capaz de transmitirnos cosas aunque su estética no sea exactamente la nuestra, aunque no seamos capaces de entender todos su significado. La metáfora, la sugerencia, podrá mucho más que nosotros en la mayoría de ocasiones, y se acabará imponiendo, de la misma manera que se impone una melodía aunque no tengamos idea de solfeo ni sepamos leer una partitura. No tenemos que olvidar que la poesía también es emoción, sentimiento, y ambos nos llegan por circuuitos que no controlamos del todo, pero que son tan reales como aquello que nuestro entendimiento logra descifrar racionalmente. En “Canción errónea” me ha pasado esto, es decir, más allá del sentido de los versículos que nos propone el poeta ovetense, me dejado cautivar por la fuerza de algunas imágenes o de algunos versos. Al final de su lectura deja la sensación de los buenos libros: algo hemos aprendido, en algo somos mejores que antes.

Oigo el último
grito amarillo.
Atravesando
cifras y sobras he llegado.
No merecía la pena
tanto cansancio sin destino.

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