El enredo de la bolsa y la vida, de Eduardo Mendoza

por carles66

mendozaAnte estos tiempos que corren, uno se va convenciendo cada vez más que, más allá de las grandes intenciones y los proyectos faraónicos, lo que cuenta de verdad es lo que uno hace cada día, desde su modesta posición y con todo el rigor posible. En arte, muchas veces hemos visto como los planteamientos profundos, llenos de altos horizontes y magníficas ensoñaciones, se concretan en unos buñuelos espantosos que te sacan los colores (y no precisamente de emoción). Todos esto viene al hilo de la lectura de esta deliciosa novela del escritor Eduardo Mendoza (Seix Barral, 2012), y verán por qué. Al leerla, el lector disfruta con diferentes aspectos que se van entrelazando a medida que va avanzando: en primer lugar, el hecho nada baladí, de que está muy bien escrita, con una prosa que fluye sin obstáculos, con fina ironia, sabio humor y un vocabulario preciso y bien administrado. En segundo lugar, los personajes, seres adorables que dignifican unas vidas nada fáciles pero que resultan más honorables de vivir que las de muchos banqueros con los bolsillos llenos pero el alma perdida. En tercer lugar, unas situacions rocambolescas que te hacen sonreír cuando no reírte con ganas y entrañable solidaridad. Todo ello genera una amalgama a la que sin tapujos debemos llamar literatura, aunque en sus páginas no se encuentre la salvación de la Humanidad o el desplome de la prima de riesgo. Decía García Montero: “es otra mi razón”, pues bien, la razón de Eduardo Mendoza es la de escribir buenos libros con los que entretener al lector al mismo tiempo que le ayuda a reflexionar sobre la condición humana. Otros habrá, quiza, que aspiren a más, pero seguramente conseguirán mucho menos. ¡Feliz lectura!

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