Intemperie, de Jesús Carrasco

por carles66

carrascoEl encantador corderito que nos presenta la portada de la edición de Seix Barral (2013) es un símbolo definitivo de lo que no vamos a encontrar leyendo las páginas de esta excepcional novela de Jesús Carrasco (Badajoz, 1972). En efecto, si alguien se espera la historia de unos pastocitos tipo Heidi y Marco que busque en otro sitio, aunque yo le aconsejaría que, ya que ha llegado hasta aquí, se quede. No saldrá defraudado.

Las buenas novelas siempre nos enseñan al ser humano en toda su complejidad, no son maniqueistas ni exageran vicios o virtudes. Muestran la existencia en toda su crudeza, con sus suertes y sus desgracias, ayudándonos a reflexionar sobre nuestro propio camino y a tomar nota, que siempre es una práctica aconsejable para no acabar perdidos. En este caso, Jesús Carrasco nos presenta el intento de escapar de la barbarie por parte de un pobre muchacho que, solo en un mundo hostil, encontrará en la figura de un cabrero ni que sea “la lumbre de la esperanza” para no acabar loco de miedo y sinrazón. Mientras leía las páginas de “Intemperie”, cómodamente sentado en el salón de mi piso de una gran ciudad, pensaba “qué cerca estas de estos personajes, qué cerca de la violencia que gobierna sus vidas y su intento de supervivencia, qué cerca también de la solidaridad y del deseo de venganza…” en fin, sentía que Carrasco hablaba de mí, de  todos nosotros. Hoy, cuando tantas veces se confunde el orgullo con el azar, el mérito con el arribismo, el éxito con la capacidad de humillar al prójimo, que alguien nos deje asomar a vidas como las de estos personajes, conlleva un ejercicio de humildad necesario, un sentirse agradecido por lo que la vida te ha dado y, sobre todo, un estar alerta ante los alguaciles que pueblan nuestras calles, nunca sabes por dónde van a aparecer. ¡Feliz lectura!

Buenas noticias:

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/10/18/actualidad/1382095075_921308.html

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