Confusión de sentimientos, de Stefan Zweig

por carles66

stefanUna de las ideas que me han venido tras la lectura de este extraordinario libro publicado por El Acantilado en enero de 2014 es que se trata de una historia de fronteras. Las fronteras separan, dividen, delimitan un territorio que, caso de cruzarlo, te sitúa en un cierto estado inestable en el que no reconoces las cosas como propias pero en el que, al mismo tiempo, sientes el deseo de explorar, de conocer nuevos mundos y situaciones, otros paisajes distintos a los tuyos. Los personajes de la novela del escritor austriaco viven cada uno en su mundo: el profesor, el alumno, la mujer del profesor… Un mundo en el que probablemente no son felices pero que los mantiene a salvo de incomodidades y peligros. La tensión de la novela radica, precisamente, en los momentos en que alguno de ellos cruza la frontera en dirección al otro, de alguna manera rompe las reglas del juego y se encuentra en un territorio desconocido en el que las pasiones, los miedos, las inseguridades se agudizan y hacen peligrar la “estabilidad” en la que cada uno vivía dentro de sus fronteras. Las fronteras que separan, por ejemplo, la admiración de la adulación o la amistad del amor (o del deseo). Al final, cada personaje, como no podía ser de otro modo, vuelve a sus fronteras y, por tanto, a su aislamiento, a su individualidad, en defintiva, a la imposibilidad de compartir un proyecto común. Algo de eso leo estos días en los periódicos, pero seguro que son imaginaciones… ¡Feliz lectura!

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