El balcón en invierno, de Luis Landero

por carles66

landeroLa nueva novela de Luis Landero, extraordinaria, empecemos por aquí, no gustará a quien considere que la vida, además de un tránsito hacia la muerte, es poca cosa más que un ir respirando, comiendo y bebiendo con más o menos gracia y, en la medida de lo posible, ganar el suficiente dinero para poder presumir ante los demás. No gustará, pues, a ejecutivos agresivos, profesores sin educación, ingenieros aburridos o amas de casa sin vocación. Ésta es una novela para los que alguna vez han sentido en sus entrañas el jeito. Y el jeito no es otra cosa que el estar convencidos que por nuestras venas no sólo corre sangre, que aquello que hace bombear nuestro corazón no es únicamente la voluntad de un músculo, que en nuestro cerebro, por poner otro ejemplo, no sólo hay conexiones neuronales. El balcón en invierno gustará a todos aquellos que han encontrado sentido a sus vidas cuando lo que estaban haciendo, sea lo que sea, activaba el mágico resorte de los grandes momentos. Los que saben que la vida, en apenas un segundo, te ofrece la posibilidad de contribuir a su mejora con un gesto, una sonrisa, un abrazo, y que tú, si eres capaz de escucharla, puedes ser el héroe que arregle una cañería para que la ducha deje de fastidiar, que componga una silla para que no se tambalee cada vez que nos sentamos, que me haga amar los libros, que me lea un poema, que resuelva el problema de mi tos con un remedio “milagroso”. Somos, ya lo sabemos, capaces de lo mejor y de lo peor, pero seguro que el espejo de nuestras mañanas, aquel a quien no podemos mentir porque sabe desnudarnos sin que nos demos cuenta, nos dirá, aunque no se lo preguntemos, a qué le debemos nuestra sonrisa, nuestra satisfacción por el nuevo día que empieza. Debemos descubrir nuestro jeito y sembrarlo con convicción para que los demás se aprovechen de él. No renunciar a nada, no dejarnos vencer por la desidía del aburrimiento. Cada uno de nosotros puede contribuir, desde su pequeñez o desde su grandeza, a que el mundo sea mejor y que los que nos rodean sean más felices. Landero, a través de su escritura, nos permite encontrarnos con nosotros mismo, con la Vida en mayúsculas. Nos acompaña en el descubrimiento de nuestra propia existencia y nos ilumina un poco más el camino. Alguno de los que se mencionaban al inicio de estas palabras dirá que eso no sirve para nada. Sin embargo, esta mañana, después de que anoche terminara de leer la novela, mi espejo me ha guiñado el ojo y me ha empujado a salir hacia el trabajo canturreando una canción. Algunos me miraban sorprendidos, otros, en cambio, con su jeito en los bolsillos me sonreían cómplices. ¡Feliz lectura!

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