Distintas formas de mirar el agua, de Julio Llamazares

por carles66

baixaA veces, sólo a veces, la clasificación de las obras literarias en géneros dificulta, o imposibilita, la completa descripción del libro que hemos tenido la oportunidad de leer. Es este el caso de la “novela” de Julio Llamazares (Alfaguara, febrero de 2015). Tras pasar la última página, a uno le queda la sensación de haber leído un libro de poesía, en el que la acción, detenida, apenas existente, es un pretexto para plasmar sentimientos, emociones y paisajes con la sola finalidad de dejar manifiesta muestra del interior de los seres humanos, tan distinta, tan compleja, tan rica de matices. En efecto, el libro recoge distintas impresiones de un mismo hecho: la voluntad de una familia de depositar las cenizas de Domingo, el patriarca, que expresó su deseo de regresar a su pueblo, anegado por las aguas de un pantano. Cada uno de los miembros de la familia desgrana recuerdos y emociones, rodeados por el silencio y la belleza de un paisaje majestuoso que les contempla con cariño. Distintas maneras de ver, de pensar, de sentir pero que no separan ni dividen, todo lo contrario: muestran que el sentido de pertenencia va mucho más allá de la unanimidad de criterios, del pensamiento único, del “todos son como yo”. En estos tiempos, donde pensar diferente establece una línea entre “buenos” y “malos”, leer obras como éste te acerca a otra manera de mirar el mundo, mucho más tolerante, más sincera, en definitva, mejor. ¡Feliz lectura!

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