Carencias, de Esteban Martínez Serra

por carles66

16401_345123742358974_8243917486175446184_nBartleby Editores  (2015) publica estas prosas poéticas o estos poemas prosaicos (da lo mismo, hay que leerlos) que, lo confieso de nuevo, me han dejado con la boca abierta, impresionado. El autor, profesor como el que les escribe, nos ofrece unos textos llenos de sensibilidad, sentimiento y reflexión que suponen una seria (y por desgracia, muy cierta) advertencia a los seres humanos para que vigilemos hacia dónde dirigimos nuestros pasos. La naturaleza alza su voz ante Dios para quejarse de los atropellos que tiene que soportar y nos pide que escuchemo su canto. Cada vez estoy más convencido de que los avances técnicos y científicos, que la erudición y los conocimientos que uno pueda ir adquiriendo con el tiempo, “sólo” tienen la finalidad de hacernos felices para hacer felices a los demás. Utilizarlos como armas arrojadizas contra otros, usarlos como medio para alcanzar poltronas de poder, manejarlos como simples estrategias económicas, no sirve de nada. Por este motivo, en clase, más que instruir debemos hacer vivir viviendo, no tener miedo de desnudar nuestra alma para gritar bien fuerte: Mirad, leer un libro me hace feliz, ¿queréis participar del festín? Y si se niegan, peor para ellos, no seremos más felices por ser más sino por intentar ser más. El ser humano, afortunadamente, está condenado a la búsqueda, a la curiosidad permanente. Creer que uno ha llegado corrompe y aniquila las ilusiones y la esperanza. Hay que caminar, al ritmo que sea, emocionándose en cada encuentro que el camino te ofrece, brindando la oportunidad a otros de acompañarte (no de seguirte). Quizá esto logrará que nos respetamos más entre nosotros y que también lo hagamos con nuestro entorno. Ciudadanos del mundo, veremos entonces al otro como alguien como nosotros, igual en muchas cosas, distinto en otras, pero un semejante, alguien que emprende nuestra misma aventura sin saber más ni pretender más. Ojalá nunca nos cansemos de nuestras imperfecciones para que las llegadas que nos proporcione la vida sean únicamente otro punto de salida. ¡Feliz lectura!

Hablar del amor es como hablar de poesía: se desvanece el misterio y perdemos la fe

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