El último día de Terranova, de Manuel Rivas

por carles66

baixaEl libro, ese extraño objeto de deseo, tiene una dimensión pluriforme que lo hace especialmente atractivo. En efecto, ¿que sería de ellos sin sus autores, impresores, editores, lectores, libreros, sin tanta y tanta gente que, a su alrededor, los miman, cuidan y hacen visibles? Creo que de esto hay mucho en la novela de Manuel Rivas. Una librería es un espacio mágico donde todo es posible. La paz reina entre sus muros y la hospitalidad, si quienes la regentan son libreros de verdad, hace que te sientas como en casa. Todos tendríamos que tener una librería a la que acudir en días de tormenta, cuando las cosas se nos han torcido y no encontramos el rumbo, cuando estamos tristes o tan contentos que queremos comprar un libro para regalar a alguien especial. Por eso, a pesar de los pesares y al empeño de algunos mercachifles sin escrúpulos, las librerías, las Terranova que cada uno de nosotros guarda en su corazón, no desaparecerán nunca, y los seres que las habitan, algunos reales y otros fantásticos, seguiran velando por las páginas de todos y cada uno de los volúmenes que en ellas se guardan. Nos va la vida. ¡Feliz lectura!

Anuncios