La finestra de Vermeer, de Pere Rovira

por carles66

rovira.jpgÉste es uno de esos libros que se disfrutan desde la primera página hasta la última. La fórmula del dietario, a la que Pere Rovira ya se había dedicado en anteriores entregas, es magnífica para el ir acompañando al autor de Vila-Seca de Solcina en su vivir y existir, escuchar sus opiniones, compartir sus miedos, celebrar sus alegrías, en una palabra, para convivir con él gracias a su generosidad, inteligencia y buen oficio. El lector sólo echa de menos una cosa: tener al autor junto a él para debatir argumentos, darle ánimos cuando lo precisa, compartir vianda junto a un buen caldo y, sobre todo, abrazarle agradecido.
Las páginas de este libro, a mi modesto entender, destacan por una cosa: el amor a las personas y también a las cosas. Quizá sea éste uno de los mayores rasgos que puede tener la inteligencia: saber disfrutar de la vida a pesar de los pesares con quien tu quieres que te acompañe. Permanecer fiel a los sitios y a la gente, amar profunda y desinteresadamente, saber celebrarlo y compartirlo. Y entre estas cosas que uno ama y agradece está, claro, la literatura. Este libro también es un homenaje a la literatura y sus hacedores. La ilustración de la portada, un fragmento de “El astrónomo” es un buen reflejo de ello: el sabio que aprendre a mirarse el mundo, quizá, para conocer algo mejor a los seres humanos que lo habitamos. Leyendo a Rovira, sin duda ninguna, se aprende. ¡Feliz lectura!

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