Cel estàtic d’elevadors, de Ricard Mirabete

por carles66

baixaEs bien sabido que la poesía nos acompaña de muy diversas maneras y que cada lector, en cierta manera, busca en los versos de sus poetas aquellas imágenes y aquellas palabras que le ayuden a recomponer el mundo y sus circunstancias. En este sentido, Ricard Mirabete hace tiempo que acompaña mis pasos y mis dudas, con su buen hacer, con su amistad y con esa actividad infatigable en pro de la poesía. Su último libro, publicado por Gregal en septiembre de este año con excepcionales fotografías de Carles Mercader, no hace sino confirmar lo antes dicho. Afortunadamente, son ya bastantes las personas que han sabido, con sus claras lecturas, rendir homenaje a este conjunto de poemas y no es mi intención, ni la de este blog, seguir en esta línea. Para mí, la poesía de Mirabete configura un paisaje, en ocasiones muy urbano (y, por tanto, muy cercano) donde las metáforas te envuelven en un sentido que tienes que ir descubriendo a medida que te abres paso entre sus versos. Nos reconocemos, también, en los ámbitos que vivimos y el poeta, consciente de esto, nos acerca a las cosas que nos rodean con su mirada particular. Feliz, por tanto, de leer este nuevo libro, al que deseo larga vida, para bien de todos.

COMO SAL EN LAS MANOS

La mejor certeza es la que no se entiende.
La que no admite razones ni tampoco
me obliga a habitar en ella, hospedado.
Es como el sonido de tus labios,
a punto de romper el amanecer y dejarme
solo; completamente fugaz y solo.
Con aquella certeza que no deja de recordarme
quién soy cuando olvido tu cuerpo y me acerco a él.
La mejor certeza es la que no entiendes:
encontrarte lejos y buscarte cerca;
imaginarte como sal en las manos
o rumor de voces en mi pecho, sin
nada más que no sea palabra hendida

https://youtu.be/B1uI69mD3oU

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