Lo que sé de mis libros

Un espacio para guardar la memoria

Categoría: narrativa en castellano (traducida)

En la belleza ajena, de Adam Zagajewski

descargaEl autor polaco nos ofrece en estas páginas (Pre-textos, 2003, traducción de Ángel E. Díaza-Pintado) un bello libro de memorias y diario en el que nos expone, a través de la observación, una hermosa defensa de la poesía y de la vida (si es que puede separarse una cosa de la otra). Por una vez, y sin que sirva de precedente, cedo el espacio de esta entrada al poeta para que sus palabras nos iluminen ene estos tiempos en que se habla tanto de cómo debe ser la educación de nuestros jóvenes:

Pero la defensa de la poesía no es la defensa de cierta profesión, de los libros, de las librerías, de los bibliófilos, de los lectores exaltados, de las veladas poéticas ante veinte personas; no es ni siquiera la defensa de los poetas, pues los poetas están tan lejos de la poesía como casi los juristas del derecho o los guías de montaña de las nubes. La defensa de la poesía es la defensa de algo que alienta en el hombre, la capacidad fundamental de experimentar el milagro del mundo, de descubrir la divinidad en el cosmos y en otro hombre, en una lagartija y en las hojas de los castaños, de asombrarse y de quedar sumido durante un largo instante en ese asombro. Si esta capacidad se marchita, la especie humana seguirá existiendo, pero empeorada, debilitada, de manera distinta a la que ha existido durante milenios, cuando no había civilización que no pusiera la poesía -en una u otra forma- en el centro mismo de los trabajos humanos“.

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La biblioteca secreta, de Haruki Murakami

Haruki MurakamiGarcía Márquez cuenta que, después de leer a Kafka, encontró por fin la justificación a la literatura que él quería hacer y no creía posible. Leyendo a Marukami, entrando en su prodigiosa narrativa, al lector también le sucede lo mismo: la fascinación por la imaginación rompe cualquier convención sobre de lo que es posible hablar o no y te dejas llevar, seducido por la fuerza de las palabras, La historia que bellamente publica Libros del Zorro Rojo (noviembre 2014), con ilustraciones de Kat Menschik y traducción de Lourdes Porta, nos sumerge en un mundo subtérraneo, lleno de extrañas criaturas, de una extraña biblioteca con un misterioso sótano, un laberinto en el que el protagonista deberá encontrar la manera de volver a casa aunque, y esta es una de las paradojas, la realidad exterior puede ser igual, o más, desconcertante que la vivida entre sueños.Sesenta y tres páginas para disfrutar de la literatura y de la buena edición. ¡Feliz lectura!

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Después del terremoto, de Haruki Murakami

murakami“Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.” El gran escritor colombiano Gabriel García Márquez cuenta que después de leer este inicio de “La metamorfosis” de Kafka supo que había encontrado la manera de contar historias que había estado buscando durante años. Es cierto que somos seres complejos y que vivimos, si cabe, en una sociedad aún más compleja. Por más que nos empeñemos en llamarnos a nosotros mismo seres racionales, hay muchas cosas que se nos escapan: tanto de nosotros mismos como del mundo que nos rodea. La “magia”, lo inexplicable según las leyes de la lógica, en estas circunstancias, puede convertirse en un aliado magnífico para tratar de comprendernos un poco más.
La tragedia del terremoto de Japón en 2011 tiene ese componente desestabilizador al que no puede llegar la razón. Nos preguntamos ¿por qué? ¿cómo es posible? y nuestro cerebro es incapaz de hallar una respuesta. Los relatos de Murakami, llenos de magia y sorpresa, nos ayudan a encontrar esas respuestas al impacto emocional que supone un hecho como éste. En todos los relatos, de una manera o de otra, la presencia de algo sorprendete y perturbador “amenaza” a los personajes que buscan la manera de liberarse de sus miedos y obsesiones. También la imagen o visión del terremoto aparece en algún momento como metáfora de esta situación. El pueblo japonés ha dado muestras reiteradas de como sobrevivir al infortunio con dignidad y sin perder un ápice de la humanidad que nos debería caracterizar. Los personajes de Murakami, a través de su maravillosa literatura, también lo buscan y, a veces, salen victoriosos. ¡Feliz lectura!

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Tres vidas chinas, de Dai Sijie

La Esfera de loa libros (2012) publica esta nueva entrega del escritor chino afincado en París, Dai Sijie. Los tres relatos que forman el volumen suponen para el lector enfrentarse a tres vidas llenas de miseria y soledad pero, al mismo tiempo, de una dignidad que baña sus historias de poesía y sensibilidad. Situadas todas en la isla de Nobleza, los relatos son una metáfora preocupante del mundo moderno, no sólo de la realidad china, una metáfora basada en la tragedia que para muchos supone el estilo de vida imperante, sinónimo de éxito. En efecto, vivimos en un mundo que genera gran cantidad de elementos “sobrantes”. Los objetos de nuestra vida cotidiana están ya diseñados para tener una vida relativamente corta, tras la cual serán abandonados en vertederos contaminantes de los que ya no nos acordaremos. Así ocurre con las personas, en una sociedad obsesionada por alcanzar la excelencia, donde sólo cuentan los “números uno”, muchas personas quedan al margen, molesta su presencia, no son productivos. Su soledad se convierte en un símbolo que merece la pena no perder de vista: triste éxito obtendremos como sociedad si tenemos que pagar el precio de dejar a otros seres humanos en la estacada. Dai Sijie nos muestra qué hay detrás de la cortina de los “países emergentes”, locos de vanidad porque los números de su economía crecen sin parar: seres humanos olvidados, cuyas vidas no importan pero que merecen ser atendidas, que son mucho más dignas, seguramente, que las de los que andan con sus bolsillos llenos de billetes pero con sus almas sucias de corrupción. Lectura altamente recomendable en los tiempos que vivimos.

De qué hablo cuando hablo de correr

Seguimos en lo oriental. El libro de Murakami (Tusquets, 2010) es una gozada y permite conocer al escritor japonés desde otra perspectiva respecto a la que ofrece en sus novelas. Nos encontramos con una persona cercana, afable, con ganas de comunicar su experiencia, tanto la de corredor como la de novelista. Entre reflexión y reflexión se deja ver el hombre y no es casual que él mismo vea este libro casi como unas memorias. La verdad es que el símil entre deporte y arte resulta especialmente sugerente y permite al escritor japonés expresar de manera muy elocuente cuáles son sus opiniones y vivencias al respecto. El valor del esfuerzo y del sacrificio personal, muchas veces sin más triunfo que el de la satisfacción de superarse a uno mismo, resultan ejemplares en el mundo que vivimos. Me ha resultado especialmente aleccionador el siguiente párrafo:

“Ni que decir tiene que no soy un gran corredor. Mi nivel es extremadamente corriente (por no decir mediocre, un término quizá más adecuado). Pero eso no es en absoluto importante. Lo importante es ir superándose, aunque sólo sea un poco, con respecto al día anterior. Porque si hay contrincante al que debes vencer en una carrera de larga distancia, ése no es otro que el tú de ayer.”

Cuando se vive en esta sociedad del número 1, del que si no es para ser el mejor es preferible que te retires, que hay que ganar siempre, que un auténtico triunfador como Murakami te diga que estas cosas son una estupidez reconforta el ánimo. ¡Feliz lectura!

El señor Brecht

Afortunadamente, estas páginas tienen vocación de intimidad (o de intimidad compartida, que viene a ser lo mismo). Dígolo porque, de lo contrario, esta entrada vendría a ser como un tirar piedras contra el propio tejado, sea dicho con alguna exageración, que conste. Y esto es así porque acabo de leer en versión castellana el libro de Gonçalo M. Tavares, “El señor Brecht” (publicado por Mondadori en 2007). Remarco lo de la versión castellana porque tuve la ocasión de leerlo por primera vez en la versión catalana que nos hizo llegar Alfons C. Salellas por si interesaba publicarlo en Témenos. Y nos interesó, vaya que sí, tanto que, de no impedirlo ninguna fuerza oculta, pronto saldrá a la luz. Entiéndase ahora lo de las piedras, el suicidio y demás. El libro está muy bien. Sus breves narraciones, llenas de un surrealismo evocador y de una fina mirada sobre el mundo es un bálsamo para estos tiempos raros que nos ha tocado vivir. Así que, cuando salga en Témenos, lean sus páginas y disfruten. No digo más para no ser menos pero, como siempre, les dejo como pequeño anticipo una de las narraciones del libro en versión de Salellas.

 L’home mal educat

 

El mal educat no es treia el barret en cap situació. Ni quan passaven les senyores, ni en reunions importants, ni quan entrava a l’església.

De mica en mica la gent va començar a sentir rebuig per la indelicadesa d’aquest home, i amb els anys aquesta agressivitat va créixer fins arribar a l’extrem: l’home fou condemnat a la guillotina.

El dia en qüestió va col·locar el cap al cep, sempre, i orgullosament, amb el barret.

Tothom esperava.

La làmina de la guillotina va caure i el cap rodolà.

Però el barret seguia en el seu cap.

Llavors, s’hi aproximaren per arrencar-li finalment el barret a aquell mal educat. Però no ho van aconseguir.

No era un barret, era el propi cap que tenia una forma estranya.