Lo que sé de mis libros

Un espacio para guardar la memoria

Categoría: Narrativa en catalán

Qüestió d’amor propi, de Carme Riera

rieraPues sí, un libro del año 1987 (ed. Laia) para ir completando la bibliografía de Carme Riera, una de esas escritoras que, gracias a sus libros, me acompañarán siempre y de la que tuve la suerte de ser su alumno en los tiempos, ya lejanos, de la UAB. Leyendo este libro me ha asaltado una paradoja que lo convierte en un testigo de nuestros tiempos. Se trata de una CARTA, MANUSCRITA, que una AMIGA escribe a otra a pesar de que llevan un tiempo distanciadas. En ella, REFLEXIONA sobre su propia vida para darse cuenta que sus ENSEÑANZAS no son siempre fáciles de asumir y que las HERIDAS que dejan en nuestra piel así lo reflejan. Y todo ello, sin escatimar PÁGINAS para que nada quede en el tintero. Páginas llenas de SINCERIDAD que hacen de la protagonista una mujer valiente, a pesar de los pesares. Las mayúsculas reflejan que, acabando ya este 2015, las cosas de la evolución a veces son caprichosas. Ahora un correo electrónico, breve y conciso, lleno de abreviaturas, dirigido a un “amigo” de Facebook con el que apenas hemos cruzado unas palabras, ocultándole que ya peinamos canas y la barriga prominente oculta nuestro cinturón, nunca podrá condensar de forma tan brillante eso que venimos llamando VIDA. ¡Feliz lectura!

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La primavera a Pequín, de Francesc Parcerisas

parcerisasEste libro, publicado por Quaderns Crema en enero de 2013 es, como nos indica el subtítulo, un “dietario”. Si consultamos el diccionario de la RAE, nos encontramos con dos acepciones al término: 1. m. Libro en que se anotan los ingresos y gastos diarios de una casa. 2. m. Libro en que los cronistas de Aragón escribían los sucesos más notables. Obviamente la primera queda lejos del propósito del libro y la segunda nos plantea un dilema interesante: ¿A qué llamamos “sucesos más notables”? Creo que aquí radica uno de los intereses de leer dietarios, o libros de viajes, como queramos, de un escritor. Me ocurre también con los libros de otro gran viajero, Javier Reverte: al leerlos, uno se da cuenta de que está ante un escritor que viaja, no de un viajero que escribe. EL escritor, observador por naturaleza, comparte con sus lectores una manera de mirar el mundo en que se mezcla la curiosidad, la ingenuidad y buenas dosis de querer aprovechar experiencias para aprender algo más sobre la condición humana. El viaje, así entendido, se convierte en reflexión y no un mero transitar por calles y plazas. Respecto a los “sucesos notables”, la mirada del escritor sabe posarse, también, en gentes y situaciones que, en apariencia, podrían pasar desapercibidos o, en muchos casos, ser arrinconados a la categoría de “no toca para un libro como éste”. Francesc Parcerisas, en cambio, sin prejuicios de ninguna clase, recorre las calles de Pekín con los ojos de quien lo tiene todo por aprender -esa humildad tan necesaria para ir por el mundo sin arrogancias-, que se detiene ante lo que le sorprende y “pregunta” (a pesar de las dificultades idiomáticas) para entender. Gracias a ello, y a su excelente escritura, nosotros viajamos con él y aprendemos con él, descubriendo una cultura sorprendente que, a buen seguro, nos ayuda a reafirmar o cuestionar la propia. LIbro excelente y de obligada recomendación. ¡Feliz lectura!

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Buenas noticias:

http://www.vilaweb.cat/noticia/4124794/20130613/dietari-primavera-pequin-francesc-parcerisas-obte-premi-llibreter.html

Temps d’innocència, de Carme Riera

rieraLa aparición de un nuevo libro de Carme Riera siempre es una buena noticia y esta última entrega (“Tiempo de inocencia”, edicions 62, marzo de 2013) no iba a ser una excepción. En este caso, la autora de Palma nos regala una visión del mundo de la infancia a través de sus propios recuerdos y de la fabulación que en ocasiones hace de ellos. Literatura y vida se mezclan, pues, una vez más para permitir al lector sumarse a la experiencia de la memoria y poder compartir con la autora sus propios recuerdos y experiencias. Unos recuerdos que se centran en una etapa crucial de la vida en la que, probablemente como en ninguna otra, tenemos nuestros sentidos alerta para aprender de todo lo que nos pasa y de todo lo que observamos, así como de las personas que conviven con nosotros. La inocencia, en definitiva, que nos permite acercarnos a las cosas con curiosidad insaciable y sin dobleces. Y todo sazonado con una escritura impecable, rica en léxico y en matices, que señala las cosas por su nombre y que gusta de buscar etimologías e interpretaciones a la forma de hablar que la vio nacer. Lectura, pues, altamente recomendable, para disfrute de todos.