Lo que sé de mis libros

Un espacio para guardar la memoria

Categoría: poesía en castellano (traducción)

George Jackson y otras canciones, de Bob Dylan

baixaNo, no voy a hablar del Nobel. Entre otras cosas, porque es típico de estos tiempos perder el tiempo con los detalles sin atender a las causas, es decir, a lo importante. En 1996, ed. Visor publicaba este volumen (con algunos errores de bulto, todo hay que decirlo), en cuya contraportada se leía “poeta, músico, cantante…”. Nadie se rasgó las vestiduras ni propuso la quema, por ejemplo, de su traductor, Antonio Resines, por proponer a un cantante (¿soy yo o he notado cierto tono peyorativo alrededor de este concepto en muchos?) como poeta. Después, si uno se LEE el libro, descubre poemas, auténticos poemas, que sí, en algunos casos, se convirtieron en canciones. ¿Desmerece esto su valor literario? Incluso si fueron pensados como textos para ser cantados de inicio, ¿qué demuestra esto? Confieso que muchos poemas del libro no acaban de cuadrar con mi sensibilidad, pero por eso no dejan de ser poemas, creo yo. Si hay que criticar a Dylan como escritor no es por haberle dado el Nobel. Otra cosa es que algunos piensen ─pensemos─ que hay otros escritores que se merezcan el premio antes que el cantante de Duluth, Minnesota. Pero eso es harina de otro costal. Recuerdo también las crítica a Svetlana Alexievich por ser “periodista”. Quedemos con lo esencial y no permitamos que lo anecdótico nos impida ver el bosque/literatura.

Kind ladies and kind gentlemen,
soon I will be gone
but let me just warn you all
before I do pass on:
stay free from petty jealousies,
live by no man’s code
and hold your judgement for yourself
‘lest you wind up on this road

Amables señoras y amables caballeros,
pronto me habré ido
pero sólo déjenme que les advierta de una cosa
antes de seguir el camino:
cuídense de estar libres de mezquinas envidias
y no se guíen por el código de nadie,
y guárdense sus juicios para ustedes mismos
o acabarán donde yo.

Quizá por eso, hasta ahora, de Bob Dylan no se sabe nada de nada. ¡Feliz lectura!

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Simulacro del frío, de Rafael Banegas

Banegas_fotoÉsta no puede ser una reseña como las demás porque hablo de alguien que conozco y de un libro que tiene, para mí, una significación especial. En el año 2011, un alumno de bachillerato retirado (no me gusta lo de “ex”) me hizo llegar un manuscrito con sus poemas. Al leerlos, tuve la intuición de que me encontraba con el trabajo de alguien que había sido escogido por las musas para ser su mensajero. Más allá de la calidad de los poemas, de la emoción que transmitían, uno se quedaba con la idea de encontrarse ante una voz sincera, honesta, que huyendo de  falsos escaparates, ofrecía su talento para la felicidad de sus semejantes. Los publique, claro, y se convirtieron en unas Inciertas conclusiones que, por suerte para todos, han representado el primer paso de muchos que han de venir. Ahora, Rafael, tras ganar el Premio de Poesía Joven “Antonio de Carvajal”, publica en Hiperión su segundo poemario. Hiperión nada menos, en mi modesta biblioteca tengo los volúmenes de García Montero, de Benjamín Prado, de tantos otros… Hiperión, de quien me quedo con lo de ser considerado el dios de la observación, cosa más grande no se puede decir de uno que anda por los caminos de la poesía. Hoy soy un poco más feliz porque la vida me regala otro de esos momentos en que, tras una cariñosa bofetada, te dice: “¿Ves cómo es posible, tonto?”. Pues nada, que es posible, que la poesía triunfa, que andamos por caminos estrechos pero seguros, que esto ya no nos lo quita nadie. ¡Feliz lectura!

Andar. El asalto de una imagen.
Darle cien mil vueltas, que tome
mil caras, diez mil matices.
Ponerse a escribir. El olvido.
Ponerse a reescribir. El éxtasis.
Firmarlo, quien lo firme.
Darlo a los demás, quien lo dé.
Luego, seguir viviendo un poco más.
Vale, ¿Y todo para qué?

El monje desnudo (100 haikus), de Taneda Santôka

tanedaLa cultura japonesa, entre otras muchas cosas, nos ha dejado la herencia de estas maravillosas composiciones de tres versos y diecisiete sílabas llamadas haikus que, por su brevedad y sencillez, impactan en el lector de manera a veces sorprendente, obligándole a releer una y otra vez los poemas para encontrar un sentido, la evocación de una imagen sugerente. Ciertamente, no es nuestra cultura occidental, acostumbrada a las prisas, a la acción trepidante, a las cosas manidas y trilladas, la mejor receptora de estos textos, o quizá sí, por necesidad, sea nuestra mentalidad la que necesite de estas imágenes en apariencia ingenuas, pero que evocan un trasfondo de reflexión, una concepción de la vida que no deja indiferente.

Taneda Santôka (1882-1940) ejemplifica perfectamente este modus vivendi que es el haiku, llevándole a una desnudez, una sencillez (aparente) de conceptos que trasluce una serena belleza en la mayoría de sus composiciones. Incluso abandonó la rigidez de la métrica para centrarse mejor en lo que él quería expresar. En el fondo, se trata de una comunicación directa con el lector desde la soledad del camino, desde la opción de quien decide llevar una vida austera, dedicada completamente a la contemplación y al arte. Miraguano ediciones nos permite con esta edició (febrero de 2013) acercarnos a esta poesía y, de esta manera, ayudarnos a encontrar espacios de paz, de reflexión, que orienten nuestros pasos. ¡Feliz lectura!

Yo, ahora, aquí,
el azul de un mar
que no tiene límites

Palabras de luz, de Ueshima Onitsura

© PHOTO Itami Town HyogoOnitsura, painted by Buson

© PHOTO Itami Town Hyogo
Onitsura, painted by Buson

La excelente colección “Libros de los Malos Tiempos”, de Miraguano Ediciones, publicó esta antologia del haijin Ueshima Onitsura (1661-1738) en 2009. Se trata de un autor bastante desconocido en nuestro entorno, con muy pocas traducciones (sólo en antologías). Con estos noventa haikús publicados tenemos la oportunidad de conocer mejor su poesía y adentrarnos en ese mundo de sencillez y belleza que caracterizan los versos de Onitsura. De la introducción que firma Vicente Haya en la ya tradicional separata, destaco la dificultad de incorporar en los haikús el lenguaje figurado, la metáfora, tan común en nuestra poesía. Versos como “buscaré hilos de voz” o ” el canto verde del ruiseñor” resultan del todo infrecuentes en esta poesía. Una poesía que busca la esencia del instante, la descripción precisa de un momento que evoque en el lector sentimientos y pensamientos en armonía con la naturaleza. Les dejo una hermosa muestra con su fonética japonesa:

¡Este frío
hace florecer
palabras de luz!

Tomoshibi no kotoba o sakasu samusa kana

Tomas Tranströmer, Premio Nobel 2011

Del libro “Deshielo a mediodía”, publicado por Nórdica libros, en septiembre de 2011:

SCHUBERTIANA

I

En la oscuridad de la noche en un lugar en las afueras de New
York, un punto de observación desde donde se puede, con
una sola mirada, abarcar ocho millones de hogares humanos.
La enorme ciudad a lo lejos es un montículo vibrante, una galaxia
espiral vista desde el costado.
Dentro de la galaxia se deslizan las tazas de café sobre la barra, las
vitrinas mendigan a los que pasan, una maraña de zapatos
que no dejan huella alguna.
Las escaleras de incendio que trepan, las puertas de ascensor
que se unen resbalando, tras las puertas con cerradura de
seguridad, un continuo diluvio de voces.
Cuerpos caídos duermen a medias en los vagones del metro, las
catacumbas que se cruzan a toda velocidad.
También sé -sin ninguna estadística- que ahora mismo alguien
toca Schubert en alguna habitación a lo lejos y que, para
alguno, esos tonos son más reales que los demás.

Más información: http://www.abc.es/20111006/cultura-libros/abci-premio-nobel-literatura-2011-201110061238.html