Lo que sé de mis libros

Un espacio para guardar la memoria

Categoría: teatro en catalán (traducción)

El casament dels petits burgesos, de B. Brecht

 

Asisto en Berga a la representación de esta obra que supone una sátira algo despiadada a los convencionalismos de la sociedad burguesa pero que, al mismo tiempo, es capaz de arrojar una mirada de ternura sobre los diferentes personajes que se mueven por el escenario. La puesta en escena remarca este carácter algo histriónico de la situación, consiguiendo un buen efecto final que se agradece.

Traducción de Feliu Formosa.
Dirección de Victor Alvaro.
Reparto:
Tono Saló, el padre de la novia.
Gemma Deusedas, la madre de la novia.
Bealia Guerra, la novia.
Guida Uyà Su hermana.
Óscar Martínez Gil, el novio.
Bernat Cot, su amigo..
Savina Figueras, la amiga de la novia
Lluís Canet, su marido.
Oriol Casals, el joven.
Escenografía, vestuario e iluminación: Victor Algo.
Coreografías: Bealia Guerra.
Caracterización: Núria Llunell.
Producción ejecutiva: Savina Figueras.
Agradecimientos: Julio Awad, Marta Robelló.
Un espectáculo de Gataro.

Les tres germanes

El teatro tiene ese universo particular de la literatura que representa la lectura necesariamente compartida.  Aunque la lectura personal de una obra dramática puede depararte excelentes momentos, es verdad que sólo cuando compartes tu lectura con la de los actores y actrices encima de un escenario puedes darte cuenta exacta de la dimensiones del texto. Así me ha pasado con esta obra de Antón Chéjov que ha puesto en escena la compañía del Teatre Lliure. Asiste uno a teatro en estado puro, con un texto complejo, potente, lleno de ideas; con una escenografía sencilla que exige a los actores una concentración precisa para mantener durante casi dos horas un ritmo que no decae en ningún momento. El siglo XIX fue un siglo realmente especial en literatura y reconozco mi devoción por este periodo. Esta obra es un reflejo de todas aquellas que logran superar el tiempo en que fueron escritas y nos hablan con una modernidad que no deja de sorprendernos.

 A continuación, detallo el cuadro profesional que ha realizado este montaje:

intérpretes
Pepo Blasco Fiódor Ilich Kuliguin / Roser Camí Olga / Jordi Collet Andrei Sergueievich Prózorov / Mia Esteve Masha / Eduard Farelo Alexandr Ignatievich Vershinin /  Víctor Pi Ivan Románovich Chebutikin / Alba Pujol Irina / Bernat Quintana Vassili Vassílievich Solioni / Anna Sahun Natalia Ivánovna / Santi Sans Feraponte / Ernest Villegas Nikolai Lvóvich Tuzenbakh

traducción del ruso Miquel Cabal Guarro / escenografía Max Glaenzel / vestuario Marta R. Serra / caracterización Núria Llunell / iluminación Mingo Albir / espacio sonoro Oriol Roca / sonido Marta Folch

ayudante de dirección Ferran Dordal / ayudante de escenografía Àngela Ribera / ayudante de vestuario Berta Riera / alumnos en prácticas del Institut del Teatre de la Diputació de Barcelona Sergi Marí y Patrícia Díaz (dirección), Natàlia Aguirre (escenografía) y Anna Ribera (vestuario)

construcción de escenografía Estudi-taller d’escenografia Jorba-Miró / confección de vestuario Goretti Puente y Teatre Lliure

y los equipos del Teatre Lliure

producción Teatre Lliure

 La obra es dura, refleja un mundo que puede sumirnos en la desesperanza, en la falta de luz, en el desencanto. Sin embargo, y a pesar de los pesares, las tres hermanas, en medio de su sufrimiento, encuentran esa esperanza y esa luz, le dan la mano al espectador para decirle que no todo está perdido. Me quedo con las palabras de Olga al final de la obra: “Pasará el tiempo, y nosotras despareceremos para siempre. Nos olvidarán. Olvidarán nuestros rostros, nuestras voces y cuan hermosas éramos; pero nuestros sufrimientos se convertirán en alegrías para los que vivan después de nosotras. La dicha y la paz reinarán en el mundo, y la gente sentirá gratitud por los que vivimos ahora, y nos bendecirá. Hermanas mías, queridas, nuestra vida no ha terminado aún. ¡Tenemos mucho por delante! La música suena tan alegre y animosa como si estuviéramos a punto de descubrir para qué vivimos, para qué padecemos. (…)”
Alguien podrá pensar que no es más que una forma de engañarse a uno mismo, yo, en cambio, estoy convencido que estas palabras encierran la verdadera sabiduría del ser humano.